Conoce La leyenda de la Colonia Perdida (Croatoan)

La leyenda de la Colonia Perdida, así se le conoce a una historia que sigue sonando en Estados Unidos, de la extraña desaparición de miles de personas en una colonia británica en América  esta leyenda a inspirado películas y hasta la fecha sigue siendo todo un enigma, la imagen de arriba parece ser lo único que apareció cuando la gente desapareció sin dejar rastro.

La leyenda cuenta en si las travesias de Sir Walter Raleight.

Así inicia la leyenda

El primer intento inglés de establecer una colonia en América del Norte había acabado en fracaso. Sir Humphrey Gilbert consiguió alcanzar Terranova, pero fue incapaz de establecer una colonia. En el viaje de vuelta, las tormentas se cebaron con su flota y su barco acabó desapareciendo en medio de una de ellas. La muerte de Gilbert no se desanimó a su hermanastro, Sir Walter Raleigh, que seguía convencido de la conveniencia para Inglaterra de establecer un imperio más allá de los mares desde el que explotar las riquezas del Nuevo Mundo y atacar las posesiones y flotas españolas. 
La reina Isabel I de Inglaterra apoyaba la idea y renovó por otros diez años la carta privilegio, que antes había concedido a Gilbert, para que Raleigh continuara con el intento. Raleigh disponía de ese tiempo para establecer un asentamiento o perdería su derecho.
En 1584, Raleigh envió la primera expedición para explorar la costa este de Norteamérica y encontrar el emplazamiento más adecuado para comenzar la colonización. Al mando estaban Philip Amadas y Arthur Barlowe, que escogieron la zona de los Outer Banks del actual estado de Carolina del Norte como asentamiento ideal para entrar en contacto con los nativos de la tribu Croatan y atacar los puestos españoles de más al sur. 
A su regreso, Amadas y Barlowe trajeron consigo a Inglaterra una imagen idílica del lugar y de sus pobladores. Era verano y los indios que se encontraron se mostraron amigables y generosos. Tan convencidos estaban, que llevaron consigo de vuelta dos de ellos, Manteo y Wancheses, para que Raleigh y la reina lo pudieran comprobar de primera mano. Aunque ellos no lo sabían, la situación sería muy diferente en invierno, cuando la abundancia de todo, que ellos habían en la isla en verano, se convirtiera en escasez. Además, en su primera visita, el hombre blanco era un desconocido para los indígenas. 
Raleigh esperó a la primavera siguiente para enviar una segunda expedición. Esta vez, compuesta por 108 hombres, muchos de ellos soldados veteranos. Esta segunda expedición tenía como misión explorar mejor la zona y establecer un asentamiento permanente. El 9 de abril de 1585, siete barcos partieron del puerto de Plymouth comandados por Richard Grenville, primo de Raleigh. Los dos indígenas traídos en el primer viaje regresaban embarcados en ellos. Durante su viaje, los ingleses aprovecharon para atacar posiciones y barcos españoles. No en vano, en Inglaterra, muchos creían que la actividad colonial se podía auto-financiar con los botines de las acciones piratas. 
Después de más de dos meses de viaje, el 26 de junio, la expedición llegó a una isla al sur de cabo Hatteras. Las cosas no comenzaron bien, uno de los barcos más grandes embarrancó contra un banco de arena y la mayor parte de sus provisiones se echaron a perder. Después de una primera exploración de la costa, llegaron a la aldea de Aquascogok. Al parecer, los ingleses culparon a sus pobladores de robarles una copa de plata como represalia, en un intento sembrar el terror entre los “indios”, saquearon y quemaron el pueblo. Fue una mala idea.
Días más tarde, la expedición llegó a isla de Roanoke, donde se decidió construir la colonia. Los "indios" de la isla los recibieron con hospitalidad y, al principio, cooperaron con ellos. Grenville permanecería poco tiempo más en la colonia antes de partir hacia Inglaterra en búsqueda de más suministros y refuerzos. En abril del año siguiente, estaría de vuelta. Ralph Lane quedó al mando de unos 75 hombres. En seguida, comenzaron a construir un pequeño fuerte con forma de estrella. Las casas de los colonos estaban fuera, pero como las relaciones con los indígenas seguían siendo amigables, los ingleses no temían que las atacaran.
Los aborígenes plantaban cosechas y construían trampas para peces para los ingleses. Realmente, el grupo tenía más pinta de expedición militar que de una auténtica colonia y dependían para su subsistencia de los “indios” y de las provisiones y suministros que pudieran llegar de Inglaterra. Otras cosas, como la sal, los caballos o el ganado, las habían obtenido comerciando, o por la fuerza, de los españoles. 
Pero a pesar de esta dependencia, Lane y sus hombres solían tratar a los indígenas severamente y, en ocasiones, habían secuestrado a algunos de ellos para tratar de sacarles información. No es de extrañar, entonces, que las provisiones que venían de los “indios” dejaran de llegar. Además, empezaron a robar y destruir las trampas para pescar que antes habían construido para los ingleses. Con la nueva situación, la comida no tardó en escasear en la colonia y Lane se vio obligado a enviar grupos de colonos a las islas de los bancos de arena para que vivieran por su cuenta del marisqueo de ostras y otros moluscos. Al poco tiempo, la relación con los indígenas acabó desembocado en una auténtica guerra abierta. 
Esta era la apurada situación de los colonos que se encontró Francis Drake cuando, de vuelta a casa, pasó por la colonia con una poderosa flota de23 barcos cargada de las riquezas saqueadas a los españoles. Era junio de 1586 y aunque Grenville había prometido volver en abril no había noticias de él. Drake ofreció a los colonos un barco y recursos para aguantar un mes más en Roanoke y preparar su vuelta a Inglaterra, o llevarlos inmediatamente con él. Aunque reaciamente, Lane aceptó la segunda opción y el 18 de junio todos partieron rumbo a Inglaterra. 
En agosto, al poco de haber marchado los colonos con Drake, Grenville llegó a la colonia, por fin. Grenville encontró el asentamiento desolado y después de buscar en vano a los colonos decidió regresar a Inglaterra, aunque para mantener la presencia inglesa y proteger los derechos de Raleighdejó un pequeño destacamento de quince hombres, con provisiones para dos años. 
Al año siguiente, 1587, Raleigh organizó otra expedición. Al contrario que la anterior, en esta había menos militares y sí que había mujeres, dos de ellas embarazadas, y niños, en total, 117 colonos. Raleigh, parece ser, ofreció una gran cantidad de tierras a los colonos que se embarcaron. Al mando se encontraba John White, un ilustrador amigo de Raleigh, que había participado en las dos primeras expediciones.
La primera parada del nuevo grupo sería para recoger al grupo de quince que se habían quedado en la isla. Luego partirían hacia el norte, hacia la bahía de Chesapeake. A su llegada a la colonia de la isla de Roanoke, sólo encontraron los huesos de uno de ellos; del resto, ni rastro. Al día siguiente, White y un pequeño grupo se dirigieron al norte de la isla, hasta el lugar en donde Lane había construido su fuerte. Al llegar, todas las esperanzas de encontrar a los quince de Grenville se desvanecieron. Aunque las casas estaban intactas, el fuerte estaba destruido y los cultivos abandonados.
Tal vez porque el invierno se acercaba, los ingleses decidieron aprovechar las casas que seguían en pie y se volvieron a instalar en el mismo lugary no en la bahía de Chesapeake como tenían planeado. En seguida, notaron que algo había cambiado, los indígenas se mostraban más hostiles que en el pasado. Aunque, gracias a la mediación de Manteo, uno de los “indios” llevados a Inglaterra y que ahora acompañaba a los ingleses, se pudo restablecer la relación de amistad con su tribu, los Croatan, no así con el resto de ellas. A pesar de los intentos de White, las demás tribusrechazaron el contacto con los nuevos colonos. Tal vez, porque aún no habían olvidado los ataques de Ralph Lane el año anterior. 
La situación no tardó en complicarse. A los pocos días, un colono llamado George Howe fue atacado por los “indios” mientras estaba sólo buscando cangrejos. Los croatan acusaron de la muerte de Howe y de parte de los “quince” a los “indios” de la isla de Roanoke. White ordenó un ataque de castigo contra el poblado de Dasamonquepeuc, pero para cuando llegaron los ingleses, los “indios” de Roanoke ya habían huido y eran los “amigables” croatan los que ocupaban el poblado. 
Unos días más tarde, el 18 de agosto nació Virginia Dare, nieta del gobernador White, que se convirtió en el primer inglés nacido en América. White no tuvo demasiado tiempo para disfrutar del nacimiento de su nieta, ya que el 27 de agosto tuvo que partir hacia Inglaterra en búsqueda de provisiones y suministros para la colonia. 
Los meses pasaban y White, Raleigh y los demás socios se mostraban incapaces de organizar una flota. Primero, por el temor de los capitanes a cruzar el Atlántico en invierno y, después, por la llegada de la Armada Invencible. La amenaza española obligó a dedicar todos los barcos disponibles a la guerra con España. Los propios White y Raleigh tuvieron que participar en la defensa de Inglaterra. 
Finalmente, White consiguió dos barcos lo suficiente pequeños y mal equipados. Sin embargo, la avaricia de los capitanes hizo fracasar la misión. Los capitanes intentaron hacer más rentable el trayecto intentando capturar varios barcos españoles durante el camino. Sin embargo, los que acabaron capturados fueron ellos y su carga. Sin nada que llevar a los colonos, los barcos, a medio camino, regresaron a Inglaterra.

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